Intentando llevar el Mundial a tierras africanas.
Estadio Olímpico de Berlín, durante el partido Brasil vs. Croacia en la Copa Mundial de Fútbol de 2006.
Blatter, que había ascendido a la presidencia de la FIFA con la promesa de llevar el Mundial por primera vez a África, sufrió un fuerte revés cuando por un voto de diferencia Alemania derrotó a Sudáfrica en la elección de la sede de la Copa Mundial de Fútbol de 2006.
Brasil, que contaba en sus filas con Ronaldinho, era considerado el máximo favorito para levantar el trofeo, pero su desempeño fue ampliamente criticado aun cuando clasificaron invictos a la segunda ronda y Ronaldo alcanzó el récord de goles anotados en la historia de la competición. Alemania y Francia, que por otro lado casi no albergaban esperanzas de lograr un buen resultado, comenzaron a progresar a medida que avanzaba en el torneo. La primera ronda no presentó grandes sorpresas en general y la mayoría de los favoritos pasaron a la siguiente fase, a excepción de la República Checa que fue sobrepasada por Italia y Ghana en el denominado grupo de la muerte.
La supremacía europea se comenzó a manifestar durante la segunda fase. En cuartos de final, los penaltis marcaron el fin de la competencia para Argentina e Inglaterra, que fueron derrotados respectivamente por Alemania y Portugal. Brasil acabaría con su invicto desde la derrota en la final de 1998 al perder nuevamente frente a la escuadra francesa. Reeditando la recordada semifinal de 1970, Italia y Alemania se enfrentaron nuevamente en dicha instancia; luego de mantenerse durante gran parte del partido sin anotar, los itálicos accederían a la final al marcar dos goles minutos antes de acabar la prórroga. Italia se enfrentaría a Francia, que clasificó tras derrotar a los lusitanos con un penal anotado por Zidane. El partido disputado en el Estadio Olímpico de Berlín se desarrolló extremadamente parejo para ambos equipos, que durante los primeros 45 minutos habían anotado un gol cada uno. En la prórroga un polémico incidente provocaría la expulsión de Zinedine Zidane al golpear al italiano Marco Materazzi. Sin su capitán, Francia se enfrentó a la definición desde los once pasos. David Trézéguet erró un tiro, lo que permitiría a Italia coronarse como campeona del Mundial por cuarta vez.
El Estadio Mundialista de Seúl fue construido especialmente para albergar la apertura de la Copa Mundial de Fútbol de 2002.